El turismo de cruceros en Canarias. La cara oculta

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Canarias acogerá más de 300 cruceros esta temporada que traerán a más de un millón de pasajeros

El turismo de cruceros en auge en Canarias y está batiendo récords con cientos de atraques en plena temporada alta, que se extiende entre el otoño y la primavera, principalmente desde octubre hasta abril.
En la temporada 2024-2025 se espera que lleguen a Canarias más de 300 buques, con un total de 1 millón de pasajeros. Estos enormes barcos con miles de personas a bordo tienen una cara oculta: su insostenible impacto ambiental y social.


Para hacernos una idea de estos impactos podemos mencionar al mayor crucero del mundo, el Icon of the Seas de la empresa Royal Caribbean, que zarpó en 2024 del puerto de Miami con más de 20 pisos, un peso de 250.000 toneladas y más de 7000 personas a bordo.

Contaminación y daño ambiental


Los cruceros operan con fueloil pesado, el combustible más barato y contaminante disponible. Cuando se quema, libera cantidades masivas de dióxido de carbono (CO2) y partículas tóxicas que contaminan el aire y los océanos. Según un estudio de 2019, la flota europea de Carnival, la mayor empresa de cruceros del mundo, emitió 10 veces más óxido de azufre que los 260 millones de vehículos del continente juntos. Además, estos barcos contribuyen a la contaminación acústica y generan grandes volúmenes de aguas residuales y desechos que, en muchos casos, terminan vertidos directamente al mar, afectando la biodiversidad marina y a la calidad del agua.

Impacto social: condiciones laborales


Además de las afecciones medioambientales, el turismo de cruceros también genera impactos sociales relacionados con la precariedad laboral. Aunque las principales empresas del sector tienen sede en Estados Unidos, sus barcos suelen estar registrados en países con leyes laborales menos estrictas, como Panamá o Bahamas. Esto les permite eludir regulaciones más exigentes y ofrecer condiciones laborales precarias a su personal. Los empleados/as de bajo rango, provenientes en su mayoría de países empobrecidos, trabajan jornadas excesivas a cambio de salarios bajos y sin acceso a prestaciones básicas.

Escasos beneficios económicos

Aunque las cifras de llegadas de cruceros no paran de crecer, su contribución económica a las islas es escasa. El gasto medio de un crucerista en Canarias es de apenas 67 € diarios, una cifra considerablemente inferior a los 170 € que gastan los turistas convencionales. Esto pone en entredicho la rentabilidad de este modelo turístico, especialmente cuando se consideran los altos costos ambientales y sociales que implica.

Respuesta política: más cruceros


A pesar de los impactos y el escaso beneficio económico de esta modalidad turística, la clase política de las islas continúa promoviendo la llegada de más cruceros a los puertos canarios, ignorando el daño ambiental, las condiciones laborales de su personal y el bajo rendimiento económico de esta industria, poniendo en riesgo, una vez más, la sostenibilidad medioambiental de las islas y la calidad de vida de sus habitantes.

Una pregunta clave

El turismo de cruceros presenta un modelo insostenible que prioriza el beneficio económico privado frente a la preservación del medio ambiente y el bienestar social. ¿Es realmente este el tipo de turismo que Canarias debería fomentar?
Nuestra opinión es clara. Un rotundo NO, por las razones que exponemos a lo largo de este artículo. Leemos las suyas.

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