Un año más, Canarias acudió a Fitur para promocionar la industria turística mientras la lista Fodor’s incluye al archipiélago como destino no recomendado.

La reciente participación de Canarias en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) ha sido presentada como un gran éxito por parte de las instituciones y el sector turístico.
Sin embargo, desde la Fundación Canarina, queremos cuestionar qué tipo de turismo estamos realmente promoviendo. ¿Estamos celebrando un crecimiento que beneficia a nuestras islas, o estamos perpetuando un modelo que amenaza nuestro entorno natural, cultural y social?
Este debate se intensifica con la inclusión de Canarias en la Fodor’s Travel “No List”, una lista de esta conocida guía de viajes americana que alerta a los viajeros sobre destinos a los que no acudir y cuya visita podría contribuir al deterioro ambiental o al impacto negativo en las comunidades locales.
Este reconocimiento no es un galardón, sino una advertencia que pone en evidencia las consecuencias de años de turismo incontrolado.
FITUR y el turismo masivo
FITUR es, año tras año, una plataforma para promocionar las Islas Canarias como destino turístico y abrir nuevos mercados. Pero detrás de las cifras récord y el éxito económico de las empresas asociadas al sector, ¿se tienen en cuenta los problemas estructurales que este modelo económico genera?
Recientemente, se ha sobrepasado en nuestro archipiélago la barrera de 18 millones de turistas. Sin embargo, las instituciones públicas de las islas no cesan en su empeño de atraer cada vez más visitantes, con un pensamiento cortoplacista que no tiene en cuenta los impactos y consecuencias del sobreturismo:
- Sobrecarga ambiental: Espacios naturales, en muchos casos protegidos, soportan una presión excesiva que amenaza su biodiversidad y provoca daños irreversibles.
- Impacto en los servicios básicos: Infraestructuras, transportes, sanidad, agua, energía o gestión de residuos, recursos limitados en un entorno insular que se ven saturados por la alta afluencia turística.
- Precariedad laboral: Aunque el turismo genera empleo, este es en su mayoría temporal y con unas condiciones precarias para la población local.
- Crisis de vivienda: El auge de los alquileres vacacionales y la compra masiva de éstas por parte de población europea ha disparado los precios, dificultando el acceso a la vivienda para la población de las islas.
La Fodor’s No List: un toque de atención
La inclusión de Canarias en la Fodor’s Travel “No List” debe interpretarse como un llamado a la acción. Este listado destaca destinos que, aunque populares, enfrentan problemas relacionados con el turismo insostenible, la degradación ambiental o el impacto negativo en las comunidades locales.
Este reconocimiento no es un galardón, sino una advertencia. Nos señala que el modelo de turismo masivo que se ha promovido durante años está poniendo en riesgo nuestros recursos naturales, nuestro territorio y la calidad de vida de la población. Lugares como el Parque Nacional del Teide y otros espacios protegidos sufren una presión insostenible, mientras que el aumento de vuelos, cruceros o alquileres vacacionales generan también un impacto ambiental y social que no podemos ignorar.
Los retos del modelo actual
En lugar de abordar las causas de fondo que han llevado a Canarias a esta lista, las instituciones continúan apostando por la promoción del turismo masivo:
- Exceso de vuelos, plazas hoteleras/extrahoteleras y cruceros: El modelo actual incentiva un transporte que genera cantidades insostenibles de CO2.
- Degradación de espacios naturales: entornos protegidos, reservas marinas, parques nacionales y cualquier rincón del territorio se está viendo afectado por la presión humana, el exceso de visitantes y la falta de control de los mismos.
- Identidad cultural en riesgo: Las tradiciones y modos de vida locales se convierten en productos para el consumo turístico y, en muchos casos, acaban perdiéndose por la gentrificación de pueblos y ciudades.
- Agotamiento de recursos: recursos limitados en las islas, como el agua, se emplean de manera irresponsable en infraestructuras asociadas al turismo, como piscinas, parques acuáticos o campos de golf.
Hacia un turismo responsable
Desde la Fundación Canarina, creemos que la inclusión de Tenerife en la lista Fodor’s debe marcar un punto de inflexión. No podemos seguir midiendo el éxito por la cantidad de turistas que llegan, sino por el impacto que generan en nuestra tierra y en quienes la habitan.
Proponemos:
- Límites al turismo: Establecer un número máximo de visitantes en base a la capacidad de carga de cada isla teniendo en cuenta la limitación de sus espacios y recursos, y regular las actividades turísticas.
- Revalorización de la economía local: Fomentar un turismo que beneficie más a las comunidades y menos a los grandes touroperadores y empresas foráneas.
- Protección ambiental: Aumentar la inversión en la conservación de los recursos y espacios naturales.
- Educación y sensibilización: Informar tanto a turistas como a residentes sobre el impacto del turismo y cómo minimizarlo.
La solución no puede ser seguir batiendo récords de visitantes, sino apostar por un turismo responsable y menos insostenible, lo que necesariamente implica limitar el número de turistas. Necesitamos límites claros en los espacios más sensibles, una diversificación económica que reduzca nuestra dependencia del turismo y políticas que prioricen a las personas y al medioambiente sobre el beneficio económico de una minoría.










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