El nuevo PRUG del Teide: turismo frente a conservación

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El nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional del Teide ha encendido el debate en Canarias

El documento introduce cambios que podrían transformar de manera significativa la gestión de este espacio protegido, con un enfoque más orientado al turismo y al ocio que a la conservación.

Las medidas establecidas han levantado preocupación entre expertos y colectivos medioambientales. El texto introduce una flexibilización notable en los usos del territorio, lo que, para muchos, supone una regresión en términos de conservación, autorizando prácticas que hasta ahora estaban restringidas. Entre ellas, carreras deportivas multitudinarias, apertura de nuevas zonas al ciclismo e incremento del número de colmenas. A ello se suman más permisos para rodajes publicitarios y un aumento de los lugares destinados a la observación astronómica, todo ello sin un sistema eficaz de control de visitantes ni medidas de protección de flora y fauna

El plan amplía los permisos para rodajes en Las Cañadas, tanto de ficción como publicitarios, y multiplica así los usos comerciales del espacio. También se aumenta el número de lugares destinados a la observación astronómica y se duplican los participantes permitidos en cada grupo. Actividades como la escalada o los deportes de nieve ganan espacio en la normativa, sin que se aporten estudios sólidos que avalen su compatibilidad con la conservación de hábitats frágiles.

Entre las principales novedades está la autorización de actividades deportivas de gran escala que antes estaban restringidas por su impacto ambiental. Carreras como la Blue Trail, la Vuelta Ciclista a Tenerife o la Teide 360º, con miles de participantes y espectadores, pasan a ser compatibles con la normativa, pese a que afectan a zonas sensibles del parque. También se amplía la práctica del ciclismo en pistas donde antes estaba prohibido.

El papel del teleférico

Otro punto especialmente polémico es la consolidación del teleférico como negocio. El nuevo PRUG permite prolongar su concesión más allá de 2037, fecha en la que finaliza la actual, e incorporar actividades comerciales como restauración y tiendas. Esta medida no solo regulariza prácticas que ya se realizaban al margen de la legalidad, sino que refuerza el modelo turístico de masas en un espacio donde la presión de visitantes es uno de los principales problemas no resueltos. 

Control de visitantes y ausencia de vigilancia

La presión humana es uno de los principales problemas del Teide, el Parque Nacional más visitado de España y Europa, con más de cuatro millones de visitantes al año. El nuevo PRUG reconoce la necesidad de limitar este número, pero no establece un plan concreto con plazos de ejecución ni mecanismos claros para aplicar las restricciones. En este contexto, los anuncios de guaguas lanzadera y aparcamientos disuasorios se quedan en una declaración de intenciones sin un plan real de implementación. Un aspecto especialmente señalado es la falta de medidas de vigilancia. La normativa no establece un mínimo de recursos destinados al control efectivo dentro del parque, una demanda reiterada por colectivos ecologistas. Sin mecanismos de supervisión, cualquier regulación queda en riesgo de convertirse en papel mojado.Aunque el documento deja claro que no se puede cobrar entrada al parque, los responsables políticos han hablado en varias ocasiones de tasas de acceso. La realidad es que solo puede cobrarse por servicios concretos, no por la entrada en sí. Esta ambigüedad ha generado confusión en la opinión pública y, según los críticos, forma parte de un discurso orientado a justificar medidas que no aparecen reflejadas en el PRUG.

 

¿Será el Teide un espacio centrado en la conservación, tal y como debería ser un Parque Nacional, o un parque temático donde el turismo y el ocio primen sobre los valores naturales? La decisión final, en manos de la Red de Parques Nacionales, marcará su futuro.

1 Comentario

  1. Mery Jo Salmeron

    Yo me pregunto , quiénes son los políticos siempre decidiendo sobre nuestro patrimonio natural o cultural , gente que van y vienen con la única intención de llenarse los bolsillos a nuestra costa ! Deberían existir leyes protectoras que no pudiesen ser cambadas por ningun trabajador de la política ! Separar estas cosas ,aunque creo que es imposible por desgracia hasta q no nos veamos en el fango no aprenderemos ….

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