La Ciudad del Cine en Canarias: un proyecto que se desplaza por el territorio

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Los promotores de este proyecto llevan tres intentos de instaurar este gran plató cinematográfico en Canarias

Infografía de la “Ciudad del Cine” en el municipio de Adeje, Tenerife

Los promotores de Dreamland han cambiado el destino por tercera vez de un macroproyecto turístico y cultural que ha estado envuelto en polémicas desde el primer momento.

El recorrido del proyecto por distintas islas evidencia que no se trata de una iniciativa aislada ni nueva, sino de una propuesta que ha ido desplazándose por el territorio en busca de encaje.

Más allá de su vinculación con la industria audiovisual, el proyecto de la “Ciudad del Cine” del grupo Newport, plantea una cuestión de fondo relacionada con el modelo territorial, la planificación y el uso del suelo en un archipiélago con límites claros.

Primero Fuerteventura

La Ciudad del Cine fue planteada inicialmente en Fuerteventura. Allí, la movilización social en contra del proyecto llevó al promotor a renunciar a su implantación en la isla y el Cabildo de Fuerteventura anuló la declaración de interés insular de la iniciativa.

La presidenta insular señaló entonces que, aunque se apueste por proyectos que diversifiquen la economía a través de la industria audiovisual, estos no pueden desarrollarse vulnerando la protección de espacios de especial sensibilidad.

Segundo intento en Gran Canaria

Tras su salida de Fuerteventura, el proyecto se trasladó a Gran Canaria, donde se planteó su implantación sobre 100.000 metros cuadrados en el municipio de Telde. En 2023, el Cabildo de Gran Canaria declaró la Ciudad del Cine como proyecto de interés insular.

Sin embargo, la iniciativa no llegó a materializarse. Los trabajos no se han iniciado y el propio promotor ha señalado los retrasos en la tramitación administrativa como un obstáculo que podría poner en riesgo los fondos europeos recibidos para su desarrollo.

La llegada a Tenerife

Pese a estos antecedentes, la Ciudad del Cine reaparece ahora en Tenerife, donde el Cabildo ha vuelto a declarar el proyecto de Interés Insular. Esta sucesión de intentos en distintas islas pone de manifiesto una dinámica preocupante: proyectos de gran escala que se trasladan de territorio en territorio sin una evaluación conjunta de su impacto acumulado.

Más allá de la isla concreta en la que se plantee, el debate remite a una cuestión estructural sobre la ocupación del suelo, la concentración de usos intensivos y la coherencia de la planificación territorial en Canarias.

Un debate territorial pendiente

El debate no es si Canarias debe apostar por la cultura o por la creación audiovisual, sino cómo y dónde hacerlo. La experiencia en Fuerteventura y Gran Canaria demuestra que el territorio no es un recurso ilimitado y que existen límites sociales, ambientales y territoriales que no pueden ignorarse.

Seguir trasladando proyectos de una isla a otra sin abordar estas cuestiones de fondo supone prolongar un modelo que ya ha generado tensiones y rechazo social. La planificación territorial no puede reducirse a facilitar encajes administrativos, sino que debe partir del interés general y de la protección del territorio como bien común.

Conclusiones

El caso de la Ciudad del Cine ilustra la necesidad de repensar cómo se toman las decisiones sobre grandes proyectos en Canarias. Ordenar, priorizar y proteger el territorio es una tarea urgente en el archipiélago.

La defensa del territorio no es incompatible con la diversificación económica. Al contrario, es una condición imprescindible para que cualquier modelo de desarrollo sea socialmente justo y territorialmente sostenible.

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