Una empresa familiar belga ha iniciado las obras de un complejo turístico de lujo que ocupará una longitud superior a la del frente costero del propio pueblo.

El proyecto contempla dos hoteles de lujo que sumarán 1.100 camas turísticas, además de unas 100 viviendas, centros comerciales y restaurantes. Es decir, 1.100 nuevas camas concentradas en un único kilómetro de litoral. El complejo está diseñado por W Arquitectos, estudio del propio grupo promotor, junto a arquitectos griegos, y plantean un resort de “estilo mediterráneo de influencia griega” orientado a clientes europeos de alto poder adquisitivo.
Impacto sobre la biodiversidad costera
En este tramo de costa conviven aves marinas como el águila pescadora y el charrán común. Además, también nidifican pardelas, especialmente vulnerables a la contaminación lumínica y a la alteración de sus hábitats.
La construcción de un complejo de estas dimensiones vuelve a plantear el conflicto entre la expansión turística y la conservación de los ecosistemas costeros y de las especies protegidas que habitan en ellos.
El modelo turístico de Canarias
El patrón vuelve a repetirse: primero se identifica un tramo de costa tranquilo, casi periférico; después llegan hoteles, urbanizaciones e infraestructuras de lujo; y finalmente el núcleo original acaba absorbido, encarecido y transformado.
Es lo que ha ocurrido en lugares como La Caleta, La Tejita o el Puertito de Adeje. La expansión turística transforma el territorio y puede terminar desplazando a la población local y diluyendo la identidad de los antiguos núcleos costeros.
Playa San Juan, con su puerto y su identidad de pueblo costero, corre ahora el riesgo de seguir el mismo camino, todo ello con la colaboración de políticos e instituciones públicas.










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