Cambio climático en Canarias

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Canarias y su frágil ecosistema es muy sensible a los impactos del cambio climático.

Aunque las emisiones de Canarias apenas suponen el 0,03% del total mundial, su impacto ambiental es desproporcionado en relación a su tamaño y población.

Con más de dos millones de habitantes y más de 18 millones de turistas anuales, el modelo de vida y consumo en las islas requiere 27 veces su superficie para sostenerse. Dicho de otro modo: vivimos muy por encima de nuestras posibilidades ecológicas.

¿Por qué las islas son tan vulnerables?

Canarias se encuentra en una posición geográfica única: en el Atlántico, frente al Sáhara, bajo la influencia del anticiclón de las Azores y los vientos alisios. 

Esta ubicación, junto a factores como la insularidad, la fragmentación territorial, la dependencia exterior y el turismo como actividad económica principal, hace que el archipiélago sea especialmente sensible a los efectos del cambio climático.

Además, las islas albergan una biodiversidad única con cientos de especies endémicas que han evolucionado en aislamiento durante millones de años. Esto convierte a Canarias en una joya natural, pero también en un ecosistema frágil ante cualquier alteración ambiental.

¿De dónde provienen las emisiones en Canarias?

  • Energía eléctrica

    La mayor parte de la electricidad que se consume en Canarias se produce a partir de derivados del petróleo. En islas como Tenerife cerca del 80% de la electricidad sigue teniendo origen fósil. El Hierro es la más avanzada en renovables (56,1%), seguida de Tenerife (21%), Gran Canaria (20,6%), Fuerteventura (18,2%), Lanzarote (10,5%) y La Palma (10,3%).

  • Transporte

    Es el principal responsable de las emisiones en el archipiélago. Dentro de este sector, destaca especialmente el transporte aéreo internacional, vinculado al turismo, que representa por sí solo un tercio del total de emisiones. El resto lo conforman el transporte por carretera, el marítimo y el aéreo nacional, que suman aproximadamente otro tercio.
  • Modelo económico y presión turística

    Canarias tiene una población residente de 2,2 millones de personas, pero en 2024 recibió más de 18 millones de turistas. Esta altísima afluencia de visitantes genera una demanda enorme de energía, agua y recursos, que se traduce en más emisiones, residuos y contaminación. Como resultado, el archipiélago necesitaría 27 veces su superficie actual para sostener su consumo y absorber sus residuos, lo que muestra que su impacto ambiental está muy por encima de su capacidad ecológica.

¿Cómo nos afecta?

1. Aumento de las temperaturas

Desde mediados del siglo XX, la temperatura media ha aumentado de forma progresiva en todo el archipiélago. Este calentamiento se intensifica en zonas de medianías y cumbres, y se acelera durante la noche. En algunas islas, como Tenerife o Gran Canaria, se prevé un aumento de hasta 5ºC a finales de siglo.

2. Menos lluvia y más sequía

Las precipitaciones han disminuido, sobre todo en las zonas altas, lo que afecta directamente a los recursos hídricos, la agricultura y los ecosistemas forestales. Además, cuando llueve, se observa una mayor frecuencia de lluvias torrenciales que provocan inundaciones y daños.

3. Subida del nivel del mar

Entre 1927 y 2020, el nivel del mar en Canarias ha subido unos 19 cm, y solo en las últimas tres décadas ha aumentado 8 cm. Esto supone una amenaza directa para los 1.500 km de costa y para poblaciones costeras, como la costa de Adeje, El Médano, Puerto del Rosario, Arrecife o Santa Cruz de La Palma, que ya presentan riesgo alto de erosión e inundación costera.

4. Calentamiento de los océanos

El océano Atlántico ha aumentado su temperatura en casi 0,4ºC por década en los últimos 40 años. Este cambio afecta a la vida marina, favoreciendo la aparición de especies tropicales nunca vistas antes en nuestras aguas y episodios de proliferación de microalgas tóxicas, como la Trichodesmium.

5. Retroceso de los ecosistemas marinos y terrestres

Los sebadales y otras praderas marinas, esenciales para la biodiversidad y como sumideros de carbono, están en retroceso por la combinación de cambio climático y presión humana (puertos, vertidos, pesca intensiva…). En tierra, los hábitats naturales como los pinares, el monteverde o los retamares de cumbre también están perdiendo superficie o desplazándose en altura.

6. Impacto en la salud

Canarias ha sufrido olas de calor extremas y episodios de supercalima que agravan enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Las concentraciones de partículas durante estos eventos han superado hasta 60 veces los niveles recomendados por la OMS. Las personas mayores, niños y pacientes con patologías crónicas son los más afectados.

Mitigación y adaptación

Para frenar el cambio climático en Canarias hacen falta dos estrategias complementarias:

  • Mitigación: reducir las emisiones y abandonar los combustibles fósiles.

  • Adaptación: prepararse para los impactos ya inevitables, desde la planificación urbana a la protección de ecosistemas.

Sin embargo, no todo vale. El desarrollo de energías renovables no puede hacerse a costa del territorio ni de la biodiversidad. Necesitamos soluciones que protejan el entorno, los suelos fértiles, los fondos marinos y los hábitats únicos de Canarias.

El cambio climático ya es una realidad y en Canarias sus efectos son más visibles y urgentes que en otros lugares. No se trata solo de proteger un paisaje, sino de garantizar el futuro de quienes viven aquí.

Desde la Fundación Canarina trabajamos para visibilizar esta emergencia y defender un modelo de desarrollo que respete los límites del territorio y ponga la vida en el centro.

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