

El pasado sábado 13 de Junio, la Finca Tamaide acogió la presentación de Fragmentos del paisaje, una muestra que cierra el ciclo de la residencia artística protagonizada por Ampi Aristu y Octavio Barrera, con la colaboración de Dani Millán, en el marco de La Reposera, el programa de residencias artísticas de Fundación Canarina.
PROPUESTA Y DESARROLLO
La propuesta parte de una investigación sobre el patrimonio material del municipio y encuentra en la teja su elemento central: un vestigio silencioso de la alfarería tradicional y del antiguo oficio del tejero, una práctica que, como tantas otras ligadas al trabajo artesanal y al territorio, ha ido diluyéndose con el paso del tiempo.
A través de fotografías, fragmentos recuperados del entorno y piezas creadas durante el proceso de residencia, Aristu y Barrera tejen un diálogo entre la memoria colectiva, el paisaje y la creación contemporánea. La instalación no propone una reconstrucción nostálgica del pasado, sino una conversación activa: ¿qué nos dicen los objetos cotidianos que desaparecen? ¿Qué se pierde cuando se pierde un oficio?
Para cerrar la jornada, vivimos, de la mano de Sandra Ramos, de Navaea ecoturismo y educación ambiental, una exploración del paisaje de San Miguel de Abona a través de la degustación de vinos, quesos, y otros productos gastronómicos cultivados y elaborados en la comarca.
FINCA TAMAIDE, TERRITORIO Y NATURALEZA
La elección de la Finca Tamaide como espacio de presentación no es casual. Este enclave de la fundación, vinculado a la tierra y a las prácticas tradicionales de cuidado del territorio, ofrece el marco natural y simbólico que la muestra necesita para desplegarse con toda su carga de significado.
Fragmentos del paisaje nos recuerda que preservar el patrimonio cultural no es únicamente una tarea de archivos e instituciones: también es el trabajo de quienes miran con atención lo que nos rodea y tienen la capacidad de devolverlo transformado, convertido en pregunta y en belleza.
Desde Fundación Canarina, estamos orgullosas de que La Reposera siga siendo un espacio donde el arte y el territorio se encuentran, y de que la Finca Tamaide pueda albergar experiencias como esta, que nos invitan a detenernos y a reflexionar sobre lo que somos y lo que estamos en riesgo de olvidar.










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