Traslado de orcas de Marineland a Tenerife y el debate sobre su futuro cautiverio

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El posible traslado de las orcas Wikie y Keijo desde el parque marino Marineland Antibes hasta Loro Parque ha reabierto el debate sobre el futuro de los cetáceos en cautividad en Europa. La situación pone sobre la mesa una cuestión de fondo que va mucho más allá de un traslado concreto: el modelo de los parques marinos, el bienestar animal y el papel que Canarias quiere desempeñar en este debate internacional.


Marineland Antibes cerró sus puertas en enero de 2025 tras la entrada en vigor de la ley francesa de 2021 que prohíbe los espectáculos con mamíferos marinos. Desde entonces, las orcas Wikie y su hijo Keijo -ambas nacidas en cautividad- permanecen en unas instalaciones cuyo futuro es incierto, mientras las autoridades y distintas organizaciones debaten cuál es la alternativa más adecuada para garantizar su supervivencia y bienestar.

El traslado a Tenerife como solución temporal

La posibilidad de trasladar a las orcas a Loro Parque se ha presentado como una medida urgente ante el deterioro progresivo de las instalaciones de Antibes y la ausencia, por el momento, de una alternativa definitiva plenamente operativa.
Sin embargo, numerosas organizaciones científicas, ambientales y de protección animal han mostrado su rechazo a este traslado y han pedido al Ministerio para la Transición Ecológica que priorice soluciones centradas en el bienestar animal y alejadas de la continuidad de la exhibición en cautividad.
El principal argumento es que mover a Wikie y Keijo a otro parque marino no resolvería el problema de fondo, sino que prolongaría un modelo basado en mantener grandes cetáceos en instalaciones artificiales para fines recreativos y de exhibición pública. Diversas organizaciones internacionales advierten además de que este traslado podría consolidar la continuidad del cautiverio de orcas en Europa en un momento en el que varios países están avanzando hacia restricciones más estrictas o hacia el fin progresivo de este tipo de espectáculos.


La alternativa de los santuarios marinos

Entre las opciones planteadas figura el traslado de las orcas a un santuario marino, como el proyecto impulsado en Nueva Escocia (Whale Sanctuary Project, que pretende crear un santuario para ballenas y delfines en una zona costera de Port Hilford Bay, en la costa atlántica de Canadá).
Los santuarios marinos son espacios costeros delimitados donde animales nacidos o mantenidos en cautividad pueden vivir en un entorno mucho más naturalizado, sin espectáculos y con un menor grado de intervención humana.

No obstante, esta posibilidad también genera debate. Expertos y organizaciones señalan que muchos de estos proyectos aún se encuentran en fases de desarrollo y presentan desafíos técnicos, económicos y logísticos importantes, especialmente en relación con la capacidad real de recibir animales en el corto plazo y garantizarles atención veterinaria especializada.
Aun así, los defensores de este modelo consideran que representan una transición más coherente hacia el abandono progresivo del cautiverio de grandes cetáceos.

Canarias ante una decisión incómoda


El debate no debería limitarse únicamente a si un parque concreto puede mantener con vida a estos animales. La cuestión de fondo es si Canarias quiere seguir vinculada a un modelo basado en la exhibición de grandes cetáceos en cautividad o si desea alinearse con una transición internacional hacia modelos más respetuosos con el bienestar animal.
Se trata de una discusión ética, ambiental y también política, porque obliga a reflexionar sobre qué relación queremos mantener con la fauna marina y qué imagen proyecta el archipiélago en un contexto global donde el cautiverio de orcas es cada vez más cuestionado social y científicamente.

Las consecuencias de décadas de cautiverio y sus posibles soluciones


Wikie y Keijo no pueden ser liberadas directamente en el océano. Han nacido y vivido siempre bajo cuidado humano, dependen completamente de él para alimentarse y recibir atención veterinaria, y carecen de las habilidades necesarias para sobrevivir en libertad.
Precisamente esta realidad evidencia una de las principales consecuencias del modelo de cautiverio: durante décadas se han criado cetáceos en instalaciones artificiales sin desarrollar al mismo tiempo soluciones claras y viables para su retiro cuando los parques cierran o las legislaciones cambian.
La urgencia actual no debería utilizarse para justificar la continuidad indefinida del mismo sistema que originó el problema. Al contrario, debería servir para acelerar una transición hacia modelos sin espectáculos, sin reproducción en cautividad y con alternativas reales de retiro para los animales que ya no pueden regresar al medio natural.

El futuro de Wikie y Keijo debería abordarse no solo desde la emergencia de su bienestar inmediato, sino también desde la responsabilidad institucional y con una visión a largo plazo sobre el fin progresivo del cautiverio.

En este contexto, el traslado de Wikie y Keijo a Loro Parque podría entenderse como una solución temporal destinada a garantizar su supervivencia inmediata y asegurar la atención veterinaria especializada que necesitan en el corto plazo. Sin embargo, esta medida debería ir acompañada de un compromiso claro y público, tanto por parte de Loro Parque como de las autoridades canarias competentes, para que las orcas sean trasladadas en un futuro a un santuario marino definitivo -como el proyecto de Port Hilford Bay en Canadá- una vez que las instalaciones estén plenamente operativas y adaptadas para acoger animales de estas características.

Les dejamos con un vídeo que hemos creado y compartido en las redes sociales de la Fundación Canarina.

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