Canarias vuelve a acudir a la ITB de Berlín, la mayor feria turística del mundo, para reforzar su posición como destino líder en invierno.

Según los datos presentados en la feria, el turismo alemán generó en 2025 más de 4.000 millones de euros en Canarias, cerca del 18 % del total de ingresos turísticos. Las instituciones destacan además su fidelidad y su mayor estancia media en comparación con otros mercados.
El mensaje institucional es claro: reforzar la promoción internacional para atraer más visitantes y consolidar el liderazgo turístico de las islas. Sin embargo, esta estrategia plantea una pregunta cada vez más presente en el debate público canario: ¿Tiene sentido seguir promocionando el destino para atraer más turistas en unas islas que ya muestran signos evidentes de saturación?
Un modelo que insiste en crecer
Canarias recibió en 2025 18 millones de visitantes, una cifra desproporcionada para un territorio insular y limitado. A pesar de ello, la política turística sigue girando en torno a una idea central: mantener o aumentar la llegada de turistas mediante campañas de promoción internacional, presencia constante en ferias del sector y acuerdos con operadores turísticos.
Incluso cuando el discurso oficial habla de “turismo de calidad” o de atraer a visitantes con mayor capacidad de gasto, el objetivo de fondo sigue siendo el mismo: seguir alimentando el flujo turístico hacia las islas.
Un territorio con límites
En un territorio insular, el crecimiento permanente no es neutro. Cada visitante adicional implica más presión sobre el suelo, el agua, la energía, la movilidad o la gestión de residuos.
Las islas no son un territorio infinito. El suelo disponible es limitado, los recursos naturales son escasos y las infraestructuras tienen una capacidad concreta. Por eso, cada incremento de visitantes se traduce también en una mayor presión sobre el territorio y sobre los servicios que sostienen la vida cotidiana.
El discurso del turismo “sostenible”
En los últimos años, el discurso institucional ha incorporado con fuerza el concepto de turismo sostenible. En ferias internacionales y campañas promocionales se insiste en que Canarias quiere posicionarse como un destino respetuoso con el territorio y el medio ambiente.
Sin embargo, este discurso convive con una realidad difícil de ignorar. La estrategia turística sigue centrada en atraer más visitantes, lo que plantea una contradicción evidente. Resulta difícil hablar de sostenibilidad si el objetivo sigue siendo aumentar de forma constante el volumen de turistas que llegan al archipiélago.
En un territorio insular, hablar de sostenibilidad implica necesariamente hablar de límites.










0 comentarios