Canarias entre el récord turístico y la exclusión social: la paradoja de la tasa AROPE

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Aunque Canarias bate récords de turistas, más del 30 % de su población vive en riesgo de pobreza o exclusión social

Canarias vive una paradoja económica: por un lado, bate récords en afluencia turística y generación de PIB; por otro, una parte muy significativa de su población sigue en situación de vulnerabilidad. La tasa AROPE —indicador que mide el riesgo de pobreza o exclusión social— se sitúa en torno al 31,2 %, según datos recientes del Instituto Canario de Estadística (ISTAC). Al analizar este fenómeno, se hace evidente que el modelo turístico actual no está traduciendo todo su potencial económico a bienestar social.

Panorama de la pobreza en Canarias: datos clave del informe AROPE

  • Según la Encuesta de Condiciones de Vida 2024, publicada por el ISTAC, el 31,2% de la población canaria está en riesgo de pobreza o exclusión social.
  • Aunque esta cifra representa una mejora respecto a 2023, cuando la tasa alcanzaba el 33,8%, la tasa sigue siendo alarmante.
  • Más de la mitad de la población (57,4%) declara tener dificultades para llegar a fin de mes, un indicador de la fragilidad económica de muchos hogares.
  • El 48,9% de los hogares no puede afrontar un gasto imprevisto, y este porcentaje es aún más alto entre las mujeres (51,5 %).
  • En cuanto a la pobreza severa, el 10,6% de la población canaria vive con ingresos muy bajos (menos de ~644–664 €/mes), según diversos informes.
  • El indicador de baja intensidad de empleo también mejora: se sitúa en el 10,4% de la población, lo que significa hogares con muy poca actividad laboral.
  • La carencia material y social severa (imposibilidad de acceder a ciertos bienes o servicios básicos) afecta al 10,8% de la población canaria.

El turismo en Canarias: ¿para quién genera riqueza realmente?

El periódico nacional “El País” publicó en este mes de noviembre un artículo sobre la economía canaria: Lider en turismo pero también en pobreza. Canarias ha crecido mucho en turismo, pero hay “filtraciones” que impiden que todo ese dinero beneficie a los canarios.

Hasta septiembre de 2025, Canarias ha recibido 11,6 millones de turistas internacionales, un salto significativo respecto a años anteriores.

  • El PIB vinculado al turismo ha crecido un 87% en los últimos 15 años, lo que refleja cuánto depende la economía canaria de esta actividad.
  • A pesar de ese boom, el paro sigue siendo elevado (13,3 %) y los salarios medios son bajos: el coste salarial por persona ronda los 1.872 €/mes según datos recientes.
  • Gran parte del gasto turístico no se queda en Canarias: estudios citados por El País señalan que aproximadamente el 70% del gasto turístico se realiza en origen, mientras que solo el 30% se consume dentro del archipiélago.
  • Este fenómeno se debe en parte al modelo de paquetes turísticos “todo incluido” y a la intermediación de plataformas como Airbnb o Booking, que imponen comisiones altas y no reinvierten lo suficiente en la economía local.
  • Según algunos expertos, para “tapar esas grietas” (como los describe Pablo Hernández, presidente de la Zona Especial Canaria), hay que no solo atraer más turistas, sino “reparar” cómo se distribuye el dinero que ya llega.

Conflicto social y movimientos ciudadanos

  • Las manifestaciones convocadas en Canarias muestran que una parte de la población ya no acepta pasivamente este modelo.
  • Estos movimientos apuntan a que el turismo masivo está erosionando no solo el medio ambiente, sino también la calidad de vida de la población, especialmente por la presión sobre la vivienda.

Causas estructurales del desajuste riqueza-bienestar

La combinación de altos ingresos turísticos con una tasa AROPE elevada no es casualidad: varios factores estructurales explican por qué el crecimiento no se traduce automáticamente en menos pobreza.

  1. Economía dependiente y poco diversificada
    El turismo tira del PIB, pero hay poca creación de empleos cualificados o industrias locales que puedan retener más valor añadido.
  2. Filtraciones económicas
    Mucho del gasto turístico se va fuera: intermediarios, turoperadores y plataformas digitales se quedan con una parte significativa de los beneficios.
  3. Empleo precario
    Aunque hay muchas oportunidades laborales ligadas al turismo, no todos los empleos son estables o bien remunerados, lo que limita la redistribución de la riqueza.
  4. Vivienda inaccesible
    El coste del alquiler ha subido de forma importante en Canarias, lo que presiona a la población residente, especialmente a las personas más vulnerables.
  5. Debilidad institucional en reinversión
    Las políticas públicas aún no parecen garantizar que los ingresos del turismo se queden de forma efectiva en el archipiélago para mejorar condiciones de vida, empleo y protección social.

Propuestas para un modelo turístico menos insostenible

Para que el crecimiento turístico vaya acompañado de más bienestar, se deberían considerar varias líneas de acción:

  • Revisión del modelo turístico: fomentar un turismo menos extractivo, con regulación de grandes plataformas y turoperadores para que reinviertan más localmente.
  • Diversificación económica: impulsar industrias de producción local alternativas al turismo, para reducir la dependencia y mejorar la soberanía del territorio y de la economía canaria.
  • Fortalecimiento laboral: mejorar las condiciones laborales en el sector turístico, con contratos estables, mejor formación y salarios dignos.
  • Políticas de vivienda: regular el alquiler turístico y proteger a los residentes ante subidas de precios.
  • Distribución del valor añadido: diseñar mecanismos fiscales o incentivos para asegurar que una parte significativa del gasto turístico se quede en la economía canaria.
  • Transparencia y rendición de cuentas: realizar estudios periódicos para medir cómo fluye el dinero del turismo y ajustar las políticas si las “filtraciones” siguen siendo altas.

Conclusión

El caso de Canarias evidencia un dilema creciente: un auge turístico espectacular, pero también una alta incidencia de pobreza o exclusión social. La tasa AROPE, aunque ha bajado recientemente, sigue en cifras preocupantes que revelan debilidades estructurales en cómo se distribuye la riqueza del turismo.

Convertir el turismo en un motor de bienestar no es solo cuestión de atraer más visitantes, sino de cambiar cómo se distribuyen los beneficios. Si Canarias quiere un desarrollo más justo y sostenible, necesita políticas que reparen las “grietas” del modelo actual para que el crecimiento no sea solo un número, sino una oportunidad real para todos sus habitantes.

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