La agricultura familiar es el modelo productivo predominante en todo el país y gran parte del mundo.

Según el Censo Agrario 2020, más del 82% de las explotaciones agrícolas en España son familiares. Este sistema de producción, gestionado y trabajado por miembros de una misma familia, garantiza la provisión de alimentos y desempeña un papel esencial en la sostenibilidad ambiental, la conservación de la biodiversidad y el equilibrio socioeconómico del mundo rural.
La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoció su importancia al declarar el Año Internacional de la Agricultura Familiar en 2014, subrayando su papel en la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible.
Sin embargo, las explotaciones familiares enfrentan numerosos retos, como la falta de relevo generacional, la disminución de tierras agrícolas disponibles, la competencia con grandes industrias y los efectos del cambio climático.
En respuesta a estos desafíos, el Gobierno de España ha puesto en marcha la Ley de Agricultura Familiar, una iniciativa legislativa clave para fortalecer y proteger este modelo productivo.
La nueva Ley de Agricultura Familiar: objetivos y medidas
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha iniciado la consulta pública previa a la elaboración de la Ley de Agricultura Familiar. Esta normativa busca establecer un marco de apoyo y desarrollo para garantizar la viabilidad y el futuro de las explotaciones familiares.
Objetivos:
- Definir y reconocer jurídicamente la agricultura familiar.
- Mejorar la rentabilidad y sostenibilidad de las explotaciones familiares.
- Facilitar el acceso a la tierra y fomentar el relevo generacional.
- Crear incentivos fiscales y financieros específicos para este tipo de explotaciones.
- Fomentar la igualdad de género en el sector agrario.
- Promover la modernización y digitalización del sector.
El ministro Luis Planas ha destacado que la agricultura familiar es la “gran clase media del campo español” y que esta ley contribuirá a garantizar su futuro mediante políticas que armonicen la producción agrícola con la protección del medioambiente y el desarrollo económico de las zonas rurales.
El papel de la agricultura familiar en la sostenibilidad rural
La agricultura familiar no solo garantiza la producción de alimentos, sino que también desempeña un papel clave en la conservación del medioambiente y la biodiversidad.
- Prácticas agrícolas sostenibles: favorecen la conservación del suelo, el uso eficiente del agua y la reducción de insumos químicos.
- Producción local y de proximidad: reduce la huella de carbono al minimizar el transporte de alimentos.
- Diversificación de cultivos y protección de variedades autóctonas: esenciales para la resiliencia ante el cambio climático.
- Mantenimiento del tejido rural: evitando el abandono del campo y la despoblación.
Además, esta ley será clave para contribuir a la soberanía alimentaria, apoyando a los pequeños y medianos productores que abastecen mercados locales con alimentos frescos, accesibles y de calidad.
La Ley de Agricultura Familiar representa un paso decisivo hacia un modelo agrario más justo, sostenible y competitivo. Su impacto será clave para reforzar la economía rural, garantizar el relevo generacional y preservar el patrimonio agrícola y cultural de España.
Desde la Fundación Canarina, apoyamos iniciativas que promuevan la conservación del medio rural y la biodiversidad. Creemos que la agricultura no solo es un medio de vida, sino también una herramienta esencial para la protección del entorno natural y el bienestar de las comunidades rurales.
Consulta pública
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha abierto un periodo de consulta pública para que ciudadanos y organizaciones contribuyan con sus propuestas a la elaboración de la Ley de Agricultura Familiar.










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