La pobreza y la desigualdad en Canarias

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Canarias enfrenta graves problemas en términos de pobreza y desigualdad social, a pesar de las cifras récords de turismo

Aunque se baten récords turísticos y las empresas del sector generan ingresos millonarios, la población canaria se ve abocada, cada año en mayor medida, a serios problemas de pobreza y desigualdad social.

La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social presenta, año tras año, su Informe anual de seguimiento del indicador AROPE –At Risk Of Poverty and/or Exclusion- en España y sus comunidades autónomas. Según el Informe AROPE 2024 (EAPN), la tasa de pobreza y exclusión social en Canarias se sitúa en el 33,8%, lo que significa que 763.276 personas en el archipiélago no son capaces de cubrir sus necesidades básicas.

La tasa AROPE se calcula teniendo en cuenta tres indicadores: el umbral de pobreza, la privación material severa (falta de acceso a bienes y servicios básicos) y la baja intensidad del empleo (personas que viven en hogares donde los adultos trabajan menos del 20% de su tiempo potencial). Esta tasa refleja el elevado número de personas que viven en condiciones de vulnerabilidad social, lo que coloca a las islas como una de las regiones más afectadas por la pobreza de todo el estado.

Este problema no se limita únicamente a la falta de recursos económicos, sino que también se refleja en la escasez de oportunidades. En un archipiélago donde el turismo es una fuente de ingresos millonarios, la población soporta empleos precarios y mal remunerados. Los llamados “trabajadores pobres” son un ejemplo claro de esta desigualdad; a pesar de tener un empleo, no logran cubrir las necesidades básicas debido a los salarios bajos y las condiciones laborales inestables.

El impacto del crecimiento poblacional y la vivienda

En los últimos años, la población de Canarias ha experimentado un crecimiento constante. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población del archipiélago en 2024 alcanzó los 2.258.219 habitantes, lo que supone un aumento de 83.000 personas respecto a 2020. Este aumento ha estado impulsado principalmente por la llegada de nuevos residentes, en su mayoría de origen europeo, que han adquirido propiedades en Canarias. 

En el último año, el número de residentes europeos ha crecido un 5,7%, lo que ha provocado que los precios de las viviendas aumenten considerablemente, dificultando el acceso a un hogar a los canarios y canarias. Este fenómeno ha exacerbado la desigualdad, ya que la población local, con uno de los salarios más bajos del estado, no puede hacer frente a los elevados precios de alquiler o compra. 

Según el INE la compra de viviendas por parte de extranjeros, que en su mayoría se destinan a segundas residencias, creció hasta un 4,2% en Gran Canaria, y en Lanzarote, el aumento fue del 6,5% en comparación con el año anterior. Este fenómeno ha puesto en evidencia una de las grandes tensiones sociales en las islas, ya que las personas locales ven cómo la especulación inmobiliaria impacta negativamente en su calidad de vida.

Canarias tiene un límite, un reflejo del descontento social

En 2024, este aumento de la desigualdad y la falta de acceso a los recursos generó una creciente movilización social en Canarias. Cientos de miles de personas salieron a las calles en diferentes islas para protestar contra el modelo turístico actual y su problemática. 

En ellas se exigió un cambio en el modelo económico y social por uno que sea sostenible y justo con las islas y con quienes las habitan, con un reparto equitativo de la riqueza que genera el sector turístico. 

Reivindicaciones como una moratoria turística que ponga freno a la destrucción del limitado territorio insular, una ecotasa que grave las pernoctaciones del turismo y la limitación de la compra de vivienda por parte de personas no residentes, ponen de manifiesto la falta de respuesta por parte de las administraciones frente a una problemática totalmente insostenible.

El compromiso de la Fundación Canarina

Nos enfrentamos a varios desafíos en el archipiélago, como el sobreturismo y la especulación inmobiliaria, que no solo afectan al medio ambiente, sino también a la calidad de vida de la población local. En respuesta a esto, promovemos un modelo económico basado en la diversificación y la sostenibilidad, priorizando las economías locales y el uso responsable de los recursos naturales.

Uno de nuestros pilares es la construcción de un modelo que no dependa exclusivamente del turismo, sino que busque una integración más profunda de las comunidades locales en actividades económicas diversificadas, basadas en la conservación de la naturaleza y en la soberanía del territorio canario. Apostamos por la agroecología, el empleo social y cooperativo o el impulso a la economía verde. A través de nuestras iniciativas, trabajamos para generar un impacto positivo en la sociedad canaria y contribuir a la creación de un modelo económico que beneficie a toda la población.

El objetivo principal de la Fundación Canarina es impulsar un cambio de modelo económico, social y ambiental en Canarias, un modelo que cuide a la biodiversidad y a la gente como parte de ella, un modelo que promueva un desarrollo más justo, sostenible y equitativo para quienes habitan en estas islas.

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