Sostenibilidad en FITUR; la contradicción del modelo turístico en Canarias

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Un año más, FITUR fue el escaparate elegido por las instituciones canarias para hablar de sostenibilidad, turismo regenerativo y compromiso con el territorio.

FITUR, la feria internacional de turismo más influyente del sector en España, se ha celebrado del 21 al 25 de enero de 2026 en Madrid. Este encuentro anual reúne a representantes de instituciones políticas, profesionales del sector, empresas líderes, destinos internacionales y visitantes.

En el stand de Canarias, un año más, se han promocionado nuestras islas como referente turístico internacional. Sin embargo, no deja de llamarnos la atención la paradoja de que, mientras se reivindica sin descanso el cuidado de los ecosistemas y los recursos naturales, se promocionan a la par, más vuelos, nuevas rutas aéreas y se presume de cifras récord de visitantes. Toda una contradicción ¿verdad?

En 2025, Canarias recibió cerca de 18,5 millones de turistas, el mayor número registrado hasta la fecha. Este dato, lejos de analizarse desde una perspectiva crítica, se presenta como un éxito incuestionable. La incoherencia es evidente: no se puede hablar de protección del territorio mientras se impulsa un modelo que incrementa de forma constante la presión sobre ese mismo territorio, sobre los recursos naturales, las infraestructuras públicas y el acceso a la vivienda.

Turismo regenerativo

Otro de los conceptos recurrentes en FITUR ha sido el de turismo regenerativo y la renaturalización del destino. Bajo este discurso, se plantea que el turismo no solo debe reducir su impacto negativo, sino generar efectos positivos sobre la biodiversidad y el entorno.

¿Es posible reducir la huella del turismo sin limitar su volumen? ¿Se puede hablar de regeneración mientras se mantiene —o incluso se incrementa— la masificación de espacios naturales, costas, núcleos urbanos e infraestructuras? La experiencia en Canarias demuestra que no.

La regeneración no puede convertirse en una etiqueta que justifique la continuidad de un modelo que ya ha superado los límites ecológicos y sociales del archipiélago. Restaurar espacios degradados mientras siguen recibiendo millones de visitantes sin control es actuar sobre las consecuencias sin abordar la causa del problema.

Poner límites para proteger el territorio

Canarias es un territorio frágil, con recursos limitados y ecosistemas únicos. Insistir en un crecimiento turístico ilimitado supone profundizar en problemas ya evidentes: escasez de agua, sobreexplotación energética, saturación de carreteras y servicios públicos, y una crisis de acceso a la vivienda que afecta directamente a la población local.

Antes de hablar de renaturalización, es imprescindible poner freno y límites al modelo turístico de Canarias. Esto implica asumir que no todo crecimiento es deseable y que la sostenibilidad real pasa por establecer límites claros al número de visitantes, repensar la conectividad y priorizar la protección del territorio por encima de los intereses económicos a corto plazo.

Conclusiones

Actuar solo sobre los síntomas no es suficiente. Sin un cambio estructural del modelo turístico, cualquier discurso sobre sostenibilidad, regeneración o renaturalización seguirá siendo un parche que no resuelve el problema de fondo. Proteger Canarias exige valentía política y coherencia: reconocer los límites y actuar en consecuencia.

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