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El plátano de Canarias

El plátano de Canarias. Esa fruta que creemos tan nuestra, tan arraigada en nuestros paisajes, en nuestra cultura, tan de nuestras islas Canarias. Sepamos un poco de su cultivo y particularidades.

HISTORIA

Originariamente el plátano procede del sudeste asiático y entró en Canarias a través de Madagascar y África. El plátano realmente se empezó a cultivar en nuestro archipiélago allá por el siglo XIX, cuando empresarios ingleses vieron la posibilidad de exportarlo a Inglaterra.

Fue entonces cuando Canarias empezó a cultivarlo masivamente y hasta mediados del siglo XX se exportaba a muchos lugares del continente europeo. Más tarde se empezó a exportar a la península, que es hoy en día nuestro principal mercado.

HUELLA HÍDRICA DEL PLÁTANO

Como apuntábamos antes, el plátano procede del sudeste asiático, donde el clima es muy húmedo y mucho más lluvioso que en las islas Canarias.  Es decir, que en un clima mucho más seco como es el de nuestro archipiélago, el plátano necesita mucha, pero que mucha, agua de riego.

Aproximadamente la mitad de los recursos hídricos que se gastan en Canarias van a la agricultura, encabezada por el cultivo de las plataneras. Para que se hagan una idea, cada planta necesita entre 15 y 20 litros de agua de riego al día.  En cultivo ecológico se consigue bajar de 10 a 12 litros diarios.

Y para que esa idea sea aún más clara, cada kilo de plátanos, que en el supermercado cuesta de uno a dos euros, ha necesitado para producirlo 400 litros de agua. Parece una locura ¿verdad?   Esa es la huella hídrica del plátano, que como verán, es bastante brutal. 

Por simple curiosidad, aportar que el aguacate, también cultivado en Canarias, aunque a mucho menor escala, lleva el doble de agua, unos 800 litros de agua es la huella hídrica que conlleva comernos un kilo de aguacates. Ahí es nada.

El cultivo del plátano es el mayor consumidor de agua de nuestras islas. Cabe destacar que un 10% de la producción del plátano en Canarias bastaría para cubrir la demanda de la población del archipiélago.  Lo cual quiere decir que el restante 90 % de la producción del mismo se exporta fuera, principalmente a la península. 

Por tanto, es importante plantearse si es sostenible cultivar una planta tan demandante de agua como es el plátano, en un sitio tan seco como es Canarias, para luego exportarla en casi su totalidad.  Así visto no tiene mucho sentido ¿verdad?

PARTICULARIDADES DEL CULTIVO DEL PLÁTANO

Una curiosidad sobre el cultivo del plátano, es que es la misma variedad la que se comercializa en todo el mundo.  En el sudeste asiático originariamente el plátano tenía semillas. Lo que se ha hecho para comercializarlo a nivel mundial ha sido realizar distintos cruces y selecciones hasta dar con la  variedad que se comercializa (Cavendish), idéntica en todos los cultivos.

Pero entonces ¿cómo se reproduce una planta de un fruto que no tiene semillas?  La platanera se reproduce a partir de la propia raíz.  Alrededor de las plantas madre se reproducen los hijos (pequeñas plataneritas)  que hay que seleccionar y seguir dejando crecer.

La platanera, desde los cuatro meses y hasta el año o año y medio de edad, puede generar la piña de plátanos y cuándo esto ocurre, la planta madre muere y se reproduce automáticamente a partir de la misma raíz con esos hijos que le van saliendo por clonación. 

Esto hace que la platanera sea especialmente sensible a cualquier enfermedad, ya que al ser todas iguales genéticamente no hay resistencia, por lo que si viniera alguna enfermedad, las plantas morirían todas a la vez.

Este es un hecho que  ya ha ocurrido.  A mediados del siglo XX, en una década, la llamada enfermedad de Panamá, causada por un hongo, hizo que se extinguiera la variedad Gros Michel, mucho más aromática que la actual, que se comercializaba en aquellas épocas . De hecho, un nuevo hongo está amenazando la variedad existente, por lo que podríamos quedarnos sin el cultivo del plátano a nivel mundial en unos pocos años.  Y ya no habría un sustituto viable.

Importante recalcar que el cultivo del plátano es muy difícil de mecanizar, por lo que todos los procesos de desflorillado, desmanillado, cuidado de la planta, etc, son de trabajo manual.

VIABILIDAD DEL CULTIVO DEL PLÁTANO DE CANARIAS

La pregunta que cualquiera puede plantearse al leer todo lo anteriormente expuesto sería ¿cómo es posible que con la cantidad de agua y mano de obra que se necesita para el cultivo del plátano sea relativamente barato adquirir un kilo de este producto en Canarias? Pues la respuesta es sencilla y fácilmente explicable: las subvenciones.

La Comunidad Europea aporta mucho dinero en subvenciones al cultivo del plátano en Canarias.  Todas las empresas productoras de plátano son viables gracias a las mismas.  De otra forma, sería imposible por el gran gasto que supone el cultivo del plátano. 

Solamente una minoría de plantaciones, con pequeña producción ecológica y muy buena gestión puede subsistir de vender su producto, pero, insistimos, la mayoría del sector platanero en Canarias es viable solamente gracias a las subvenciones.

Es evidente que en algún momento estas subvenciones desaparecerán y ¿qué pasará entonces? Desaparecerá el cultivo del plátano en Canarias para dar paso al siguiente monocultivo a nuestras tierras. Quizá sería un acierto ir previniendo todo lo que que ocasionaría la pérdida de este monocultivo a las familias que dependen únicamente del mismo.

CONCLUSIONES

La pregunta es, una vez más, hasta qué punto es sostenible el cultivo del plátano, una vez expuesto lo que conlleva cultivarlo.

El plátano es muy nuestro, es muy sabroso y nos encanta, pero no está de más saber todos los pormenores expuestos y ser consumidores conscientes.

A continuación, Anne Striewe, presidenta y directora general de la Fundación Canarina, nos expone en este vídeo todo lo planteado en este artículo.

Categorías: Medio Ambiente

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