Reflexión sobre el papel de las instituciones públicas en la conservación de los ecosistemas de Tenerife

Cada nueva edición de las Jornadas de Biodiversidad se ha consolidado como un punto de encuentro fundamental para investigadores, entidades ambientales, administraciones públicas y ciudadanía interesada en la conservación del patrimonio natural de Canarias. Estas jornadas, recogidas en su programa oficial 2025, profundizan en la situación de los ecosistemas isleños, las amenazas actuales y los avances científicos necesarios para proteger especies y hábitats especialmente vulnerables.
En este contexto, la Fundación Canarina participa aportando experiencia, conocimiento y una visión basada en el trabajo continuo sobre el terreno. Su presencia pone en valor la importancia del tejido social y científico para preservar lo que nos hace únicos como territorio insular.
¿Qué son las Jornadas de Biodiversidad?
Las Jornadas de Biodiversidad son un espacio de divulgación, análisis y colaboración entre especialistas en conservación, agentes públicos y privados, asociaciones y ciudadanía. Cada año, se abordan temas esenciales como:
- La conservación de especies endémicas
- Los impactos del cambio climático
- La gestión sostenible del territorio
- Las necesidades urgentes de protección en áreas de alto valor natural
El objetivo central es crear conocimiento y fomentar decisiones responsables basadas en la evidencia científica.
La participación de la Fundación Canarina
La Fundación Canarina acude a estas jornadas para compartir líneas de trabajo centradas en:
- La defensa de los ecosistemas canarios
- La educación y sensibilización en conservación
- La promoción de iniciativas de restauración ecológica
En 2025, su papel adquiere aún más relevancia: su presencia sirve como recordatorio de que el cuidado de la biodiversidad requiere no solo discursos, sino coherencia, voluntad política y acciones tangibles.
Una reflexión necesaria: la incoherencia institucional que amenaza la biodiversidad
Mientras hablamos de proteger el territorio y celebrar jornadas de conservación, la realidad sobre el terreno muestra un contraste preocupante, especialmente en Tenerife.
El Cabildo de Tenerife, institución clave en la planificación y gestión ambiental de la isla, participa o colabora en espacios de debate sobre biodiversidad, pero al mismo tiempo:
- Permite o respalda proyectos que destruyen hábitats sensibles
- No actúa con la diligencia necesaria ante denuncias o irregularidades
- Prioriza modelos de desarrollo que ponen en riesgo especies y ecosistemas únicos
Ejemplos como Cuna del Alma, La Tejita o el Circuito del Motor —este último incluso con financiación del propio Cabildo— evidencian una contradicción difícil de ignorar. Mientras se habla de proteger la biodiversidad, las palas siguen arrasando suelos, flora endémica y paisajes irreemplazables.
Estas situaciones no solo son incompatibles con la conservación; también envían un mensaje desalentador a la ciudadanía y al tejido científico que trabaja por la protección del territorio.
La importancia de señalar, reflexionar y exigir coherencia
No se trata de señalar instituciones por deporte, sino de exigirles el compromiso que sus funciones públicas requieren. Si Canarias posee uno de los patrimonios naturales más valiosos del planeta, las decisiones públicas deben estar alineadas con su conservación real y efectiva.
La Fundación Canarina acude a estas Jornadas de Biodiversidad con la convicción de que:
- La ciencia debe guiar las decisiones políticas
- La conservación no puede ser solo un discurso
- El territorio merece coherencia, transparencia y responsabilidad
Participar en estas jornadas es fundamental; pero igual de fundamental es señalar las incoherencias cuando el propio territorio está siendo alterado sin respaldo científico, con sospechas de irregularidades y sin una acción institucional clara para detenerlo.
Conclusión: biodiversidad y territorio, un compromiso que va más allá de un programa
La presencia de la Fundación Canarina en las Jornadas de Biodiversidad 2025 no solo contribuye con conocimiento técnico. También recuerda que la defensa del territorio es una tarea continua, que requiere la implicación real de todas las instituciones. Tenerife no puede permitirse perder más hábitats ni eslabones de su riqueza natural. La conservación debe ir más allá de la teoría y convertirse en una prioridad política y social.










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