Desde la costa hasta las cumbres, los pisos de vegetación en Canarias nos brindan ecosistemas únicos.

Canarias es un archipiélago con una biodiversidad excepcional, marcada por su clima subtropical, su relieve abrupto y la influencia del océano Atlántico.
Uno de los aspectos más característicos de su flora es la distribución en pisos de vegetación, es decir, franjas altitudinales donde cambian las especies en función de la altitud, la humedad y otros factores ambientales.
Estos pisos van desde la costa hasta las cumbres y presentan ecosistemas únicos, algunos de los cuales han desaparecido en otras partes del mundo.
Empezamos centrándonos en el primero de ellos: el cinturón halófilo costero, un ecosistema adaptado a la salinidad y a las duras condiciones del litoral.
¿Qué es el cinturón halófilo costero?
El cinturón halófilo costero es la franja de vegetación que crece en las zonas más cercanas al mar, donde las condiciones ambientales son extremas:
- Alta salinidad: Las plantas deben soportar la sal del agua del mar y las brisas marinas.
- Elevada insolación: La radiación solar es intensa durante todo el año.
- Vientos constantes: La exposición al viento marino dificulta el crecimiento de muchas especies.
- Escasez de agua dulce: Las precipitaciones son bajas, lo que obliga a las plantas a desarrollar mecanismos para conservar el agua.
A pesar de estos desafíos, el cinturón halófilo costero alberga especies que han desarrollado estrategias únicas para sobrevivir.
Especies del cinturón halófilo costero en Canarias
Las plantas halófilas (del griego halos, “sal”, y philos, “amigo”) son aquellas que han evolucionado para resistir y aprovechar la salinidad del suelo y el aire. Algunas de las más representativas en Canarias son:
- Lechuga de mar (Astydamia latifolia): planta de hojas carnosas que almacena agua para resistir la sequía.

- Siempreviva de mar (Limonium pectinatum): una de las especies más características del litoral canario, con flores moradas o lilas y una alta tolerancia a la salinidad. Es clave en la fijación del suelo y en la conservación de los ecosistemas costeros.

- Uvilla de mar (Tetraena fontanesii): hojas suculentas y carnosas que le permiten almacenar agua y soportar la aridez.

En suelos más húmedos cercanos a la costa, también pueden aparecer formaciones de tarajales (Tamarix canariensis), pequeños bosques de árboles resistentes a la salinidad.
En los acantilados costeros, además, crecen plantas suculentas en forma de roseta, como los pasteles de risco (Greenovia spp.), adaptadas a la aridez y a la acción del viento marino.
Importancia ecologica y amenazas
El cinturón halófilo costero desempeña un papel fundamental en la protección del litoral:
- Fija el suelo y evita la erosión, protegiendo las dunas y acantilados.
- Es refugio para especies de fauna, incluyendo aves marinas como las pardelas, paíños y petreles.
- Contribuye a la biodiversidad del ecosistema costero, albergando especies endémicas y en peligro de extinción.
Sin embargo, este ecosistema está gravemente amenazado:
- Urbanización y turismo masivo: la construcción en primera línea de costa ha destruido grandes extensiones de vegetación halófila.
- Contaminación y vertidos: la acumulación de residuos y el vertido de aguas residuales afectan la calidad del suelo y del agua.
- Cambio climático: el aumento del nivel del mar y variaciones del clima que afectan la estabilidad del ecosistema.
Desde la Fundación Canarina nos parece interesante relatar y difundir las particularidades de la biodiversidad en Canarias.
Creemos en la importancia de una población consciente que respete y ame el mundo en que vivimos, incluyendo a las demás personas y al medio natural con todos sus recursos.










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