Playa Jardín: seis años de vertidos que Canarias no puede seguir aplazando

Una fisura en el emisario, cierres que se repiten y analíticas que no coinciden: la cronología de Playa Jardín muestra un problema estructural que va mucho más allá de una playa

Un problema que arrastra seis años

Los problemas de saneamiento de Playa Jardín se remontan a 2020, cuando se detectó una fisura en el emisario submarino de Punta Brava. A esto se sumaban varios aliviaderos que vertían a la bahía sin autorización.

Las reparaciones no llegaron hasta 2023 y no solucionaron el problema: la calidad del agua siguió deteriorándose. Ese año hubo varios cierres puntuales por contaminación microbiológica y el Ayuntamiento fue sancionado por los vertidos no autorizados.

El gran cierre y la reapertura

En julio de 2024 llegó el gran cierre, que se prolongó casi un año. Según el propio Ayuntamiento, la reparación integral del emisario seguía pendiente en ese momento. La playa reabrió en junio de 2025, tras diversas actuaciones, entre ellas la puesta en marcha del tratamiento terciario de la depuradora comarcal.

Un mes después, la Fiscalía de Medio Ambiente denunció a varios cargos públicos por los vertidos y el mal funcionamiento del sistema de saneamiento. La investigación continúa abierta.

Tras la reapertura, las analíticas mejoraron, pero siguieron las discrepancias. Salud Pública alertaba de contaminación, mientras que el laboratorio contratado por el Ayuntamiento indicaba que el agua era apta para el baño.

2026: vuelven los episodios

El 23 de junio de 2026, noche de San Juan, se registró un nuevo episodio de contaminación microbiológica. Salud Pública decretó el cierre ese mismo día, pero nunca llegó a ejecutarse, lo que dejó en evidencia la descoordinación con el Ayuntamiento. Miles de personas se reunieron en Playa Jardín y se bañaron en aguas contaminadas.

En julio, la Asociación Canaria de Consultores Medioambientales denunció el presunto uso de derivados del cloro para tratar las aguas, cuyo uso tiene graves efectos sobre la salud.

A principios de agosto, el alcalde y el concejal de Ciudad Sostenible se dieron un chapuzón y animaron al baño, pocos días después de que Salud Pública detectara niveles elevados de E. coli. El 12 de agosto se cerró preventivamente una zona de Playa Jardín; el 3 de septiembre se cerraron Playa Grande y El Charcón; el 30 de septiembre se decretó un nuevo cierre en Playa Grande, que volvió a cerrarse el 7 de octubre.

Transparencia y criterios técnicos

Las discrepancias entre algunas analíticas de Salud Pública y las del laboratorio contratado por el Ayuntamiento hacen necesario aclarar los procedimientos de muestreo, los resultados y los criterios de actuación. La protección de la salud pública requiere información transparente y decisiones basadas en criterios técnicos claros.

Playa Jardín no es un caso aislado

En Canarias hay censados oficialmente 403 puntos de vertido directo desde tierra al mar, la mayoría sin autorización. Y hablamos de islas que reciben 18 millones de turistas al año y cuya población residente sigue creciendo.

La depuración, los vertidos, la urbanización y el crecimiento turístico y poblacional no pueden analizarse por separado: forman parte de una misma realidad territorial. Canarias necesita dejar de tratar el mar como si pudiera absorber indefinidamente las consecuencias de un modelo que no ha resuelto cómo gestionar sus propios desechos.

Soluciones estructurales, no parches

La salud pública, la biodiversidad marina y la calidad de vida de quienes habitamos las islas exigen soluciones estructurales y límites acordes con la realidad del territorio. No basta con ampliar infraestructuras para acompañar indefinidamente el crecimiento: también hay que decidir qué crecimiento es asumible y dónde están los límites.

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