Casos como el proyecto Cuna del Alma, en el Puertito de Adeje, evidencian la falta de protección real del territorio en Canarias

Canarias es un archipiélago de una riqueza natural y paisajística única, un territorio frágil que enfrenta amenazas constantes debido a proyectos urbanísticos y turísticos a gran escala.
Uno de los ejemplos más recientes y alarmantes es el caso de Cuna del Alma, un macroproyecto turístico que avanza sobre uno de los pocos espacios sin urbanizar que quedan en la costa de Tenerife, destruyendo hábitats esenciales y alterando irreversiblemente no solo los ecosistemas, sino la vida de quienes habitan el Puertito de Adeje.
Cuna del Alma y la destrucción del territorio
El proyecto Cuna del Alma, ubicado en el Puertito de Adeje, ha generado una enorme oposición por parte de la ciudadanía y numerosos colectivos. Pretende transformar una zona de alto valor ecológico en un enclave turístico de lujo, con villas, hoteles y una infraestructura que alterará irreversiblemente este ecosistema costero.
A pesar de las denuncias e irregularidades, la resistencia social y las advertencias de voces expertas sobre la importancia de preservar este entorno, las obras han seguido adelante. Esto pone en evidencia la falta de protección real sobre el territorio y la facilidad con la que los intereses económicos prevalecen sobre el bienestar ambiental y social.
¿Qué es Cuna del Alma y por qué es un problema?
Cuna del Alma es un macrocomplejo turístico de lujo que pretende ocupar más de 400.000 m² en una de las pocas zonas sin turistificar del sur de Tenerife. Promovido por inversores belgas y neerlandeses, el proyecto contempla la construcción de 420 villas de lujo, hoteles, piscinas privadas y zonas comerciales, alterando de manera irreversible el entorno.
• Destrucción de ecosistemas: muchas especies endémicas protegidas, como el cardón, desaparecerán con la urbanización.
• Yacimientos arqueológicos: algunos catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC), ya han sido destruidos irreversiblemente por las obras.
• Turismo masivo y especulación inmobiliaria: No es un desarrollo pensado para la comunidad local. Es un enclave turístico para personas de alto poder adquisitivo, fomentando la subida de precios de la vivienda y la gentrificación.
• Falta de transparencia y permisos irregulares: Colectivos ecologistas han denunciado irregularidades en las licencias del proyecto y la falta de una evaluación ambiental rigurosa.
• Pérdida de espacios naturales para el disfrute público: La urbanización semiprivatiza terrenos que deberían ser de acceso libre. Esto desplaza a la población local y convierte el litoral en una zona casi exclusiva.
El compromiso de la Fundación Canarina
Desde la Fundación Canarina, creemos que la defensa del medioambiente no es solo una opción, sino una responsabilidad. Nuestro objetivo es proteger la naturaleza y promover la implicación de la comunidad en la gestión de su propio territorio.
Trabajamos en varias líneas de acción:
- Conservación y regeneración de ecosistemas: Apostamos por la restauración de suelos degradados, la recuperación de especies autóctonas y la protección de espacios naturales amenazados.
- Sensibilización y educación ambiental: Organizamos actividades formativas para que la ciudadanía comprenda la importancia de preservar nuestro entorno y pueda exigir políticas que protejan la biodiversidad.
- Defensa del territorio y activismo: Apoyamos iniciativas de resistencia frente a proyectos destructivos. Colaboramos con movimientos sociales y comunidades locales que luchan por un modelo de desarrollo más justo y sostenible.
Casos como el de Cuna del Alma son solo la punta del iceberg. La proliferación de proyectos turísticos sin una evaluación real del impacto ambiental está acelerando la degradación del territorio canario. El modelo económico actual, basado en la especulación y la turistificación descontrolada, está agotado. Es necesaria una revisión profunda que priorice la protección de las islas y el bienestar de la ciudadanía.
Si no actuamos ahora, estaremos hipotecando el futuro de Canarias, destruyendo los recursos naturales que nos sostienen y perdiendo la esencia misma de nuestras islas. Es hora de apostar por alternativas que respeten el medioambiente y fomenten un desarrollo que beneficie a la población local sin arrasar su territorio.
Desde la Fundación Canarina, seguimos trabajando para defender la tierra, el mar y la vida en Canarias. Pero esta lucha no es solo nuestra: necesitamos una comunidad fuerte , unida y que exija un futuro donde el respeto por la naturaleza sea un pilar fundamental que sostenga nuestro futuro.










Necesaria la ley y prioridad a toda costa para los residentes, sobre todo en cuanto a la vivienda. LA VIVIENDA ES UN DERECHO. Control de aforo en zonas de alto movimiento turístico. No más masificación del terreno!!!!!!