Circuito del Motor de Tenerife: ¿Qué hay detrás?

TRADUCTOR AUTOMÁTICO

La construcción del circuito del motor de Tenerife es de nuevo noticia tras la anulación de parte del proyecto según sentencia judicial. 


En los últimos años, el sur de la isla de Tenerife se ha convertido en protagonista de debates sobre sostenibilidad y protección del territorio por macroproyectos que incumplen la legalidad, como el del Puertito de Adeje , La Tejita o el Circuito del Motor de Atogo, situado en Granadilla de Abona. 

El Circuito del Motor de Tenerife ideado en 1990 y reactivada su ejecución en 2022, es uno de los proyectos más controvertidos de la última década, siempre  envuelto en polémica.

 Sus promotores lo anuncian como una oportunidad económica, frente a quienes lo consideran una amenaza para el medio ambiente y el bienestar social. A finales del 2024 y tras la denuncia impuesta por ATAN, la justicia ha anulado parte del proyecto al hallarse la declaración de impacto ambiental caducada.  Sin embargo, el Cabildo de Tenerife ha anunciado, dos semanas después, que recurrirá esta sentencia

Desde la Fundación Canarina queremos reflexionar sobre este tema poniendo sobre la mesa las afecciones que este proyecto tendría en nuestra isla.

Impacto ambiental

Tenerife es un territorio insular de gran riqueza ecológica y diversidad natural, pero también altamente vulnerable. La zona de Atogo, elegida para construir el circuito, es un área que alberga especies endémicas y ecosistemas frágiles que se encuentran ya amenazados por la expansión urbana.

Principales riesgos:

  • Aumento de la huella de carbono: En plena crisis climática, apostar por una infraestructura basada en actividades de alta emisión contradice los objetivos globales de sostenibilidad y las estrategias locales de reducción de emisiones.
  • Pérdida de biodiversidad: La construcción del circuito supone una transformación drástica del suelo, eliminando hábitats esenciales para la flora y fauna autóctonas.
  • Contaminación atmosférica y acústica: Las actividades relacionadas con un circuito de motor generan emisiones de gases contaminantes y ruido, afectando tanto a los ecosistemas como a la calidad de vida de la población.

¿Motor económico o gasto innecesario?

Uno de los argumentos más repetidos a favor del circuito es su capacidad para impulsar la economía local mediante el turismo y la creación de empleo. Sin embargo, experiencias en otros lugares de España, como el circuito urbano de Valencia, han demostrado que estos proyectos suelen tener un impacto económico muy limitado y acaban convirtiéndose en infraestructuras subutilizadas y deficitarias que generan pérdidas millonarias a las instituciones públicas.

Dudas sobre la viabilidad económica:

  • Inversión pública desproporcionada: El coste de construcción del circuito y su mantenimiento recaerá, en gran medida, sobre las arcas públicas, desviando recursos que podrían destinarse a prioridades más urgentes como la educación, la sanidad o la lucha contra el cambio climático.
  • Eventos insuficientes: No existe una garantía sólida de que el circuito atraiga competiciones internacionales de forma regular, lo que limita su capacidad de generar ingresos sostenibles.
  • Poco impacto en la economía local: Los grandes eventos suelen beneficiar principalmente a empresas externas, dejando a las poblaciones locales pocos beneficios tangibles.
  • Traslado de equipos a la isla: Según sus promotores, este circuito albergará competiciones de Fórmula 1 y motociclismo. El traslado de estos vehículos hacia un territorio insular generará unos costes desproporcionados a las arcas públicas.

Contradicciones frente al cambio climático

El cambio climático es una realidad innegable que afecta de manera especialmente grave a territorios insulares como Canarias. El aumento de las temperaturas, las olas de calor más intensas y los episodios de calima recurrentes son solo algunos de los efectos que ya estamos experimentando.

En este contexto, el Circuito del Motor no solo es innecesario, sino que resulta contradictorio con los esfuerzos globales y locales por adaptarnos a esta nueva realidad. La inversión en infraestructuras debe estar alineada con estrategias de resiliencia climática, como la mejora de espacios educativos, la creación de zonas verdes y el impulso de la movilidad sostenible. En ningún caso tiene cabida la promoción de actividades que, además de consumir el limitado territorio insular, generan gran cantidad de emisiones de CO2.

Alternativas sostenibles

Desde la Fundación Canarina tenemos claro que el futuro de Tenerife pasa por proyectos que respeten nuestro entorno y mejoren la calidad de vida de nuestra población. Algunas alternativas podrían incluir:

  1. Espacios naturales y culturales: Invertir en la creación de parques naturales, senderos ecológicos o centros culturales que atraigan a un turismo más respetuoso y sostenible.
  2. Educación ambiental: Desarrollar programas que sensibilicen a la ciudadanía sobre la importancia de conservar nuestro patrimonio natural y fomentar el uso responsable de los recursos.
  3. Sostenibilidad: Impulsar iniciativas que promuevan la transición energética y la economía circular.

Cuestión de prioridades

El Circuito del Motor de Tenerife es un proyecto que plantea más preguntas que respuestas. ¿Es realmente necesario? ¿A quién beneficia? ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestro entorno natural por una infraestructura de dudosa viabilidad?

No necesitamos más macroproyectos que sigan destruyendo el territorio. Es necesario priorizar el bienestar de la población, la preservación de nuestros ecosistemas y apostar decididamente por alternativas sostenibles y comprometidas con nuestra isla y nuestro planeta.

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